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Tiempo de pantalla y rendimiento cognitivo: lo que muestran realmente los datos de 2026 más allá del pánico moral

Person relaxing on a sunlit sofa, looking up from a smartphone toward the window

Resumen. El “tiempo de pantalla” es un único número que sustituye a actividades muy distintas y, por sí solo, predice poco sobre lo bien que piensan las personas. En 355.358 adolescentes, el uso de tecnología digital explicó como máximo el 0,4 % de la variación en el bienestar. La idea de que un móvil sobre la mesa agota la mente se ha encogido al replicarse: el mayor metaanálisis no encontró un efecto significativo en la cognición (d = -0,02), otro halló solo un pequeño coste en la memoria de trabajo (d = -0,20), y el efecto de que “los multitarea intensivos se distraen más” cayó casi a cero tras corregir el sesgo. Lo que sí aparece es el contexto. En PISA 2022, los alumnos distraídos por los dispositivos de sus compañeros obtuvieron 15 puntos menos en matemáticas, unas tres cuartas partes de un año de aprendizaje, mientras que el uso moderado se asoció con mejores resultados. En adultos mayores de 50 años, quienes usaban tecnología tenían menores probabilidades de deterioro cognitivo (OR = 0,42). Pusimos estos resultados en una misma escala y los cruzamos con la American Time Use Survey de 2025: 3,2 horas diarias de pantallas de ocio frente a 16 minutos de lectura. La regla que se desprende: deja de contar horas y gestiona la interrupción, el contenido, el desplazamiento de otras actividades y la hora previa al sueño.

Por qué el “tiempo de pantalla” es la unidad equivocada

El debate público sobre las pantallas suele partir de un total: horas al día. Ese número mezcla una videollamada, una hoja de cálculo, un documental, un feed y un videojuego en una sola cifra, y luego pregunta si “eso” es malo para el cerebro. No sorprende que la respuesta siga saliendo débil.

La demostración más clara llegó de Amy Orben y Andrew Przybylski en 2019. Los grandes conjuntos de datos sociales contienen tantas variables que los investigadores pueden analizarlos de miles de maneras defendibles, y esa flexibilidad permite que efectos pequeños parezcan significativos y produce resultados contradictorios. Así que hicieron el análisis de todas las maneras defendibles a la vez, un método llamado análisis de curva de especificación, en tres conjuntos de datos que sumaban 355.358 adolescentes. La asociación entre uso de tecnología y bienestar fue negativa pero pequeña, y explicaba como máximo el 0,4 % de la variación, algo que consideraron demasiado pequeño para justificar cambios de política.

Aquel estudio trataba sobre bienestar, no sobre cognición, pero la lección se traslada: un efecto puede ser real y significativo en una muestra grande y aun así decir casi nada sobre el día de una persona concreta. La pregunta útil no es “¿son malas las pantallas?”, sino “¿qué conducta ante la pantalla, en qué situación, mueve qué resultado y cuánto?”.

La escalera de tamaños del efecto: la evidencia en una sola escala

Los estudios de este campo informan sus resultados en monedas distintas: varianza explicada, diferencias estandarizadas, puntos en pruebas, odds ratios. La Tabla 1 recoge lo que informó cada fuente. La Tabla 2 los convierte a una misma escala.

Tabla 1. Lo que informan los principales estudios (datos verificados)

Estudio Diseño y muestra Exposición Resultado informado
Orben y Przybylski (2019) Curvas de especificación, 3 conjuntos de datos, n = 355.358 adolescentes Uso de tecnología (resultado: bienestar) Negativo, como máximo el 0,4 % de la varianza
Ward et al. (2017) 2 experimentos, muestras finales de 520 y 275 Móvil propio cerca frente a en otra sala Menor capacidad de memoria de trabajo e inteligencia fluida
Parry (2023) Metaanálisis, k = 56, n = 7.093 Móvil presente frente a ausente Memoria de trabajo d = -0,20 (significativo); atención sostenida d = -0,14 (no significativo)
Hartanto et al. (2024) Metaanálisis, 166 tamaños del efecto, 33 estudios, n = 4.368 Móvil presente frente a ausente Todos los resultados cognitivos d = -0,02, 95 % CI -0,06 a 0,01
Wiradhany y Nieuwenstein (2017) 2 replicaciones más metaanálisis de 39 efectos Multitarea mediática intensa frente a ligera Distraibilidad d = 0,17, que baja a 0,01-0,07 tras corregir el sesgo
Walsh et al. (2018), estudio ABCD Transversal, n = 4.524 niños de 9-10 años Cumplir el límite de 2 horas de pantalla recreativa Cognición global 4,25-5,15 puntos mayor (DE muestral 16,8)
OCDE PISA 2022 Alumnos de 15 años, media OCDE Distracción por dispositivos de compañeros en matemáticas 15 puntos menos (ajustado por nivel socioeconómico)
OCDE PISA 2022 Igual Hasta 1 hora de uso de ocio de dispositivos en el centro frente a ninguno 10 puntos más (ajustado); más de 1 hora asociada a peores resultados
Benge y Scullin (2025) Metaanálisis, 57 estudios, 411.430 adultos mayores de 50 años Uso de tecnología digital Deterioro cognitivo OR = 0,42; declive HR = 0,74

Tabla 2. Los mismos resultados en una escala común

Resultado Diferencia estandarizada (d) Correlación (r) Varianza explicada Lectura
Presencia del móvil, todos los resultados (Hartanto) 0,02 0,010 0,01 % Indistinguible de cero
Multitarea mediática, corregida por sesgo (Wiradhany) 0,01-0,07 0,005-0,035 0,00-0,12 % Casi cero
Uso de tecnología y bienestar adolescente, cota superior (Orben) 0,13 0,063 0,40 % Muy pequeño
Multitarea mediática, sin corregir (Wiradhany) 0,17 0,085 0,72 % Pequeño, sobre todo un artefacto de estudios pequeños
Presencia del móvil, solo memoria de trabajo (Parry) 0,20 0,100 0,99 % Pequeño, el único efecto que sobrevive
Cumplir el límite de 2 horas de pantalla, niños (Walsh) 0,25-0,31 0,125-0,152 1,6-2,3 % De pequeño a moderado, transversal
Uso de tecnología, adultos mayores de 50 años (Benge) 0,48 (95 % CI 0,36-0,58) 0,233 5,4 % Moderado, en dirección protectora
Distracción por dispositivos de compañeros (PISA) No convertido No convertido No convertido Brecha de 0,75 años de aprendizaje
Hasta 1 hora de uso de ocio en el centro frente a ninguno (PISA) No convertido No convertido No convertido 0,5 años de aprendizaje, a favor del uso moderado

Tabla 2: cálculo de CEOtudent a partir de las fuentes de la Tabla 1. Conversiones: r = d / √(d² + 4), d = 2r / √(1 – r²), d = ln(OR) × √3 / π para la odds ratio, la DE muestral de ABCD de 16,8 para Walsh et al., y la referencia de la OCDE según la cual 20 puntos PISA equivalen al ritmo medio anual de aprendizaje. Tamaños absolutos; la dirección figura en la última columna. Aproximaciones que suponen grupos de tamaño similar, no reanálisis.

Destacan tres cosas. Los efectos que ocuparon titulares quedan cerca de la base de la escalera cuando llegan mejores datos. Salvo el umbral transversal de 2 horas en niños, los efectos más grandes no tienen que ver con las horas: tienen que ver con la interrupción en un momento concreto (un aula llena de dispositivos) y, en los adultos mayores, con el uso activo en dirección protectora. Y el único efecto que sobrevivió, un pequeño coste en la memoria de trabajo cuando hay un móvil presente, afecta a la atención durante tareas exigentes, que es justo donde deberían mirar los trabajadores del conocimiento.

El móvil sobre la mesa: lo que sobrevivió a la replicación

En 2017, Adrian Ward y sus colegas propusieron la hipótesis del “brain drain”: que la mera presencia del propio smartphone ocupa recursos cognitivos limitados incluso cuando no se usa. En dos experimentos, con muestras finales de 520 y 275 participantes, informaron de que la presencia del móvil reducía la capacidad disponible de memoria de trabajo y la inteligencia fluida, con los mayores costes en los participantes más dependientes del móvil.

La literatura posterior ha sido menos amable. El metaanálisis de Douglas Parry encontró un único efecto agregado significativo entre las funciones cognitivas, la memoria de trabajo con d = -0,20; la atención sostenida, el control inhibitorio, la flexibilidad cognitiva y la inteligencia fluida produjeron efectos resumen nulos, y la mayoría de los estudios tenía una potencia estadística muy baja. La síntesis más amplia, de Andree Hartanto y sus colegas en 2024, agrupó 166 tamaños del efecto y halló un efecto global de d = -0,02, no significativo y no moderado por el grado de dependencia del móvil. Los autores concluyeron que, por ahora, hay pocos motivos para pensar que aislarse por completo del smartphone en el trabajo mejore la productividad y el rendimiento.

La lectura honesta es estrecha. Un móvil en silencio a la vista probablemente cuesta poco en la mayoría de las tareas. Para el pensamiento más difícil, el de mantener varias ideas en la cabeza a la vez, sacarlo de la vista es una cobertura barata frente al único efecto que sobrevive. No es la cura de un día disperso, que suele deberse a lo que hace el móvil cuando se ilumina, no al hecho de que exista.

Multitarea: la tesis del rasgo se derrumbó, el coste momento a momento no

Otra tesis famosa sostenía que quienes practican habitualmente la multitarea mediática filtran peor las distracciones. Wubbo Wiradhany y Mark Nieuwenstein realizaron dos replicaciones con una potencia media de 0,81: de 14 pruebas, solo cinco mostraron el efecto esperado, y solo dos sobrevivieron a un análisis bayesiano más conservador. Su metaanálisis de 39 tamaños del efecto encontró una asociación débil (d = 0,17) que dejó de ser significativa al corregir el efecto de los estudios pequeños, con valores de 0,01 a 0,07. Concluyeron que hay motivos para dudar de que la asociación exista siquiera en tareas de laboratorio.

Por tanto, la evidencia no muestra que la multitarea intensa dañe la concentración de forma permanente. Es coherente con algo más simple y más controlable: cambiar de tarea en medio de una tarea te cuesta en ese momento. PISA 2022 apunta en la misma dirección. Los alumnos declaraban menos distracción cuando desactivaban las notificaciones de redes sociales y aplicaciones durante la clase, no tenían dispositivos abiertos para notas o búsquedas y no se sentían presionados a responder mensajes. La palanca es el patrón de interrupciones, no el total acumulado. Nuestro artículo sobre el residuo de atención explica por qué un cambio sigue costándote después de volver.

Los datos adolescentes detrás de los titulares

La mayor parte de la alarma sobre pantallas y pensamiento procede de estudios con jóvenes. Dos de las fuentes más citadas tienen más matices que los titulares construidos sobre ellas.

El estudio ABCD. Walsh y sus colegas analizaron a 4.524 niños estadounidenses de 9 a 10 años. Solo el 36,6 % cumplía la recomendación de no más de 2 horas diarias de pantalla recreativa. Los niños que cumplían la recomendación de pantalla, sola o junto con la de sueño, puntuaron entre 4,25 y 5,15 puntos más en cognición global (DE muestral 16,8) que los que no cumplían ninguna recomendación. Dos cautelas: los datos son transversales, de modo que las rutinas familiares podrían explicar tanto los hábitos de pantalla como las puntuaciones; y el resumen y el texto de resultados del artículo asignan los dos valores a los dos grupos en orden inverso, por eso damos un rango. Los autores plantearon la posibilidad de que el uso de pantallas por encima de 2 horas debilite el beneficio del sueño, lo que apunta al momento y al desplazamiento de otras actividades más que a las pantallas en sí.

PISA 2022. Los datos de la OCDE sobre alumnos de 15 años suelen resumirse como “los móviles bajan las notas”. El informe es más específico. Alrededor del 30 % de los alumnos dijo distraerse usando dispositivos en la mayoría o en todas las clases de matemáticas, y el 25 % se distraía con los dispositivos de otros alumnos; quienes se distraían con los dispositivos de sus compañeros en al menos algunas clases obtuvieron 15 puntos menos, tras el ajuste socioeconómico. Sin embargo, hasta una hora diaria de uso de dispositivos para aprender en el centro se asoció con 14 puntos más que ninguna, y hasta una hora de uso de ocio con 10 puntos más; el uso por encima de una hora iba acompañado de peores resultados. La OCDE lo enmarca como la “hipótesis de Ricitos de Oro”: el uso moderado no es intrínsecamente dañino, el exceso y el mal uso sí. Una cifra más importa también para los adultos: el 45 % de los alumnos se sentía nervioso o ansioso sin sus dispositivos cerca, y esa sensación se asociaba con menor satisfacción vital y peores resultados en matemáticas. La relación con el dispositivo es la que lleva la señal, no los minutos.

Adultos y envejecimiento: el miedo a la “demencia digital” frente a los datos

En los adultos, la preocupación popular es que toda una vida de pantallas erosiona la mente. Jared Benge y Michael Scullin pusieron a prueba esta hipótesis de la “demencia digital” en un metaanálisis de 2025 con 57 estudios agrupables que abarcaban a 411.430 adultos mayores de 50 años, con una edad media inicial de 68,7. El uso de tecnología se asoció con menores probabilidades de deterioro cognitivo (OR = 0,42, 95 % CI 0,35 a 0,52) y con un declive cognitivo más lento con el tiempo (HR = 0,74). Los efectos se mantuvieron tras tener en cuenta variables demográficas, socioeconómicas, de salud y aproximaciones a la reserva cognitiva, y también en los estudios de mayor calidad por separado.

En nuestra escala es el mayor efecto de la escalera, y apunta en dirección contraria al pánico moral. Sigue siendo observacional: las personas cuya cognición empieza a fallar pueden sencillamente dejar de usar tecnología compleja, y los autores piden pruebas de causalidad en ambas direcciones. La conclusión justa no es que las pantallas protejan el cerebro, sino que usar activamente herramientas digitales no es la amenaza cognitiva que a menudo se presenta.

Cuánto tiempo de pantalla tienen realmente los adultos: los datos de uso del tiempo de 2025

La American Time Use Survey, publicada por la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU. (BLS) en junio de 2026, es la imagen oficial más reciente del tiempo de ocio. Solo contabiliza actividades principales, así que quedan fuera las pantallas en el trabajo o las usadas mientras se hace otra cosa. Combinamos ver la televisión con jugar o usar el ordenador por ocio (una categoría que incluye redes sociales y videojuegos, y también juegos de mesa) y comparamos el total con la lectura.

Tabla 3. Tiempo de pantalla de ocio frente a lectura, EE. UU. 2025 (horas al día salvo indicación)

Grupo Tiempo de pantalla de ocio Proporción del ocio total Lectura Minutos de pantalla por minuto de lectura
Todas las personas de 15 años o más 3,23 (194 min) 62,6 % 16 min 12,0
De 20 a 24 años 3,15 (189 min) 67,5 % 6 min 31,5
De 25 a 34 años 2,80 (168 min) 62,2 % 10 min 16,5
De 35 a 44 años 2,20 (132 min) 56,6 % 13 min 10,0
De 45 a 54 años 2,65 (159 min) 61,6 % 13 min 12,6
De 55 a 64 años 3,32 (199 min) 63,7 % 13 min 15,8
De 65 a 74 años 4,63 (278 min) 67,1 % 28 min 10,1
Trabajadores a tiempo completo 2,39 (143 min) 59,9 % 10 min 14,1
Titulados de posgrado (25 años o más) 2,35 (141 min) 53,5 % 26 min 5,3

Cálculo de CEOtudent a partir de la American Time Use Survey 2025 del BLS, Tabla 11A: ver la televisión más jugar y usar el ordenador por ocio; lectura; total de ocio y deporte.

Todos los grupos superan el umbral de 2 horas utilizado para los niños en el análisis ABCD, y las pantallas ocupan entre aproximadamente la mitad y dos tercios del tiempo de ocio. El total de pantalla más bajo, el de 35 a 44 años, coincide con el menor tiempo de ocio en conjunto, un recordatorio de que es la presión del tiempo, no la fuerza de voluntad, la que fija la mayoría de los totales. La composición también está cambiando: el BLS informa de que los juegos y el uso del ordenador pasaron de 25 a 37 minutos diarios entre 2015 y 2025, un aumento del 48 %.

La columna del cociente es donde vive la cuestión cognitiva. Un trabajador a tiempo completo dedica unos 14 minutos a pantallas de ocio por cada minuto de lectura de ocio. La investigación anterior no dice que esos minutos de pantalla sean perjudiciales, pero sí dice que los minutos salen de algún sitio. Si valoras la atención sostenida que entrena la lectura, vigila tu total de lectura, no tu total de pantalla. Nuestro artículo sobre la lectura profunda como ventaja competitiva explica lo que construye esa práctica.

Las cuatro preguntas que importan más que tu total

Tabla 4. Decisiones sobre el tiempo de pantalla que respalda la evidencia

Pregunta Lo que muestra la evidencia Regla de decisión
1. Interrupción: ¿la pantalla irrumpe en el trabajo exigente? El daño de la multitarea como rasgo cayó casi a cero; la distracción y las notificaciones acompañan un peor rendimiento; sobrevive un pequeño coste de la presencia del móvil en la memoria de trabajo Protege los bloques de trabajo difícil de las alertas; el móvil fuera de la vista en las tareas más duras; no hace falta el aislamiento total para el trabajo rutinario
2. Contenido: ¿qué haces en ella? El uso para aprender y el uso de ocio moderado se asociaron con mejores resultados PISA, el ocio intenso con peores; en mayores de 50 años, el uso va acompañado de menores probabilidades de deterioro Clasifica el tiempo de pantalla en crear, aprender, conectar y hacer scroll; recorta primero el scroll, no todo
3. Desplazamiento: ¿qué sustituye? Las pantallas ocupan el 62,6 % del ocio de las personas de 15 años o más; la lectura promedia 16 minutos al día, 10 en los trabajadores a tiempo completo Programa la actividad que quieres hacer más antes de fijar cualquier límite de pantalla
4. Momento: ¿le quita tiempo al sueño? En ABCD, cumplir las recomendaciones de pantalla y de sueño a la vez se asoció con mejor cognición; los autores señalan que las pantallas debilitan el beneficio del sueño Fija una hora de corte de dispositivos antes de dormir; priorízala sobre los minutos diurnos

Marco editorial de CEOtudent, derivado de las fuentes de las Tablas 1 a 3.

Un protocolo de dos semanas:

  1. Mide por categoría. Durante una semana normal, clasifica los informes de actividad de tus dispositivos en crear, aprender, conectar y hacer scroll. La distribución, no el total, es el dato para decidir.
  2. Cuenta las interrupciones. Anota cuántas veces interrumpes una tarea exigente para mirar un dispositivo. El protocolo de auditoría de notificaciones ofrece un método para reducirlas.
  3. Protege un bloque al día. Dedica de 60 a 90 minutos a tu trabajo más difícil con las alertas desactivadas y el móvil fuera de la vista.
  4. Protege la frontera del sueño. Elige una hora fija de corte de pantallas y respétala; nuestra guía sobre arquitectura del sueño y rendimiento cognitivo explica por qué importan las últimas horas.
  5. Suma antes de restar. Incorpora primero al día 20 minutos de lectura u otra actividad elegida.
  6. Revisa. Compara los bloques de trabajo protegidos y no protegidos; quédate con lo que funcionó.

Aquí es donde se encuentran el CEO y el estudiante. El CEO asume la decisión sobre para qué sirve la atención y diseña el entorno en lugar de esperar a la fuerza de voluntad o a una política. El estudiante sigue actualizándose: el efecto brain drain era una afirmación segura en 2017 y una mucho más pequeña en 2024, y el efecto de la multitarea desapareció en gran parte al corregirse. Trata cada estudio de este artículo como una hipótesis que poner a prueba en tu propio trabajo. Para el plano de las herramientas, consulta minimalismo digital para usuarios intensivos de IA.

Preguntas frecuentes

¿El tiempo de pantalla reduce el rendimiento cognitivo en adultos?
No como efecto general de las horas que la evidencia actual pueda detectar. El mayor metaanálisis sobre la presencia del móvil no encontró un efecto significativo (d = -0,02), y un metaanálisis de 2025 con adultos mayores de 50 años asoció el uso de tecnología con menores probabilidades de deterioro (OR = 0,42), aunque de forma observacional. El coste respaldado es la interrupción durante tareas exigentes.

¿Es real el efecto “brain drain” de tener el móvil cerca?
En parte. Las síntesis posteriores encontraron o bien solo un pequeño efecto en la memoria de trabajo (d = -0,20), o bien ningún efecto global (d = -0,02). Mantener el móvil fuera de la vista durante tu pensamiento más difícil es una precaución barata, no una transformación.

¿Qué dice PISA 2022 sobre los móviles y el aprendizaje?
Los alumnos distraídos por los dispositivos de sus compañeros obtuvieron 15 puntos menos en matemáticas, unas tres cuartas partes de un año de aprendizaje. Pero hasta una hora de uso de dispositivos, para aprender o por ocio, se asoció con mejores resultados que ninguno. La OCDE lo interpreta como que el uso moderado no es intrínsecamente dañino.

¿Merece la pena un détox digital completo?
La evidencia da pocos motivos para esperar mejoras cognitivas por eliminar por completo los dispositivos. Los cambios dirigidos a las interrupciones, el contenido, el desplazamiento de otras actividades y el tiempo previo al sueño están mejor respaldados y son más fáciles de mantener.

Fuentes

  • Orben, A. y Przybylski, A. K. (2019). The association between adolescent well-being and digital technology use. Nature Human Behaviour, 3(2), 173-182.
  • Ward, A. F., Duke, K., Gneezy, A. y Bos, M. W. (2017). Brain Drain: The Mere Presence of One’s Own Smartphone Reduces Available Cognitive Capacity. Journal of the Association for Consumer Research, 2(2), 140-154.
  • Parry, D. A. (2023). Does the Mere Presence of a Smartphone Impact Cognitive Performance? A Meta-Analysis of the “Brain Drain Effect”. Media Psychology. Estimaciones agregadas según la versión de documento de trabajo del autor (PsyArXiv, 2022).
  • Hartanto, A., Lua, V. Y. Q., Kasturiratna, K. T. A. S., Koh, P. S., Tng, G. Y. Q., Kaur, M., Quek, F. Y. X., Chia, J. L. y Majeed, N. M. (2024). The Effect of Mere Presence of Smartphone on Cognitive Functions: A Four-Level Meta-Analysis. Technology, Mind, and Behavior, 5(1), 1-14.
  • Wiradhany, W. y Nieuwenstein, M. R. (2017). Cognitive control in media multitaskers: Two replication studies and a meta-analysis. Attention, Perception, and Psychophysics, 79(8), 2620-2641.
  • Walsh, J. J., Barnes, J. D., Cameron, J. D., Goldfield, G. S., Chaput, J.-P., Gunnell, K. E., Ledoux, A.-A., Zemek, R. L. y Tremblay, M. S. (2018). Associations between 24 hour movement behaviours and global cognition in US children: a cross-sectional observational study. The Lancet Child and Adolescent Health, 2(11), 783-791.
  • OECD (2023). PISA 2022 Results (Volume II): Learning During and From Disruption. OECD Publishing, París. Capítulos 3 y 5, recuadros II.5.1 y II.5.2.
  • US Bureau of Labor Statistics (2026). American Time Use Survey, 2025 Results. Nota de prensa y Tabla 11A, medias anuales de 2025.
  • Benge, J. F. y Scullin, M. K. (2025). A meta-analysis of technology use and cognitive aging. Nature Human Behaviour, 9(7), 1405-1419.

La Tabla 1 recoge resultados verificados de las fuentes anteriores. Las Tablas 2 y 3 son cálculos de CEOtudent a partir de esas fuentes; las conversiones a una escala común y el cociente entre pantalla y lectura son decisiones analíticas nuestras. La Tabla 4 es un marco editorial de CEOtudent.


Este contenido fue recopilado con el apoyo de la IA tras una investigación exhaustiva, y luego redactado y preparado para su publicación por el equipo editorial de CEOtudent.

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